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Muse Charm: cuando la inteligencia artificial empieza a actuar por nosotros

1 oct
2 min de lectura

La inteligencia artificial está dejando de ser solamente una herramienta con la que conversamos. El siguiente paso es que pueda actuar por nosotros.

Meta acaba de dar una nueva señal en esa dirección con Muse Charm, un pequeño dispositivo pensado para interactuar con su agente personal de inteligencia artificial, Muse. Su propuesta recuerda inevitablemente a los antiguos Tamagotchi: un pequeño compañero digital que podemos personalizar y llevar con nosotros, pero con una diferencia fundamental: detrás hay un agente capaz de ejecutar tareas.

Y aquí es donde la conversación deja de ser solamente tecnológica y empieza a ser relevante para el marketing digital.

Hasta ahora, gran parte de nuestra relación con internet ocurre a través de aplicaciones. Abrimos el teléfono, buscamos un producto, entramos a un sitio web, comparamos alternativas y finalmente compramos.

Con agentes de IA, ese recorrido puede comenzar a cambiar. Un usuario podría simplemente pedirle a su agente que busque un producto, compare alternativas, gestione una compra o realice determinada acción. La interfaz deja de ser necesariamente una pantalla y comienza a ser la conversación.

Para las empresas y los emprendedores esto abre una pregunta importante: ¿está preparado nuestro negocio para ser encontrado, entendido y utilizado por estos nuevos agentes?

Porque ya no bastará con tener un eCommerce funcionando. Será necesario que nuestros productos, servicios, información y procesos puedan ser interpretados correctamente por una inteligencia artificial y, eventualmente, utilizados para ejecutar una acción.

TikTok Shop nos mostró que las plataformas quieren acercar cada vez más el contenido a la compra. Muse apunta hacia otro lugar: que la inteligencia artificial pueda convertirse en intermediaria entre las personas y las empresas.

La tecnología todavía está evolucionando y su llegada a cada mercado será gradual, pero la dirección es clara.

El desafío para las empresas no es esperar a que estos dispositivos sean masivos.

Es comenzar desde ahora a preparar su ecosistema digital para un mundo en el que el cliente podría no hacer clic: podría simplemente pedirle a su agente que lo haga por él.


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